Señoras y señores es para mí un placer poder compartirles una de las experiencias más enriquecedoras, interesantes e invaluables en la vida de su servidor (y seguramente de todos los que conformamos esta generación del Máster conforme les toque su oportunidad), un “guiri” feligrés de la casi religión del fútbol que veía lejos el día en que pudiera estar ahí, en uno de los santuarios más representativos de dicho deporte a nivel mundial, esos que sólo podía gozar a través de la retransmisión en televisión y o en su defecto mediante el seguimiento en la red, ese mítico escenario que a la vez hace reflexionar sobre la abismal distancia entre nivel, mentalidad, clase y estilo de juego que existe entre quienes pisan ese césped habitualmente y aquellos que lo hacen en los terrenos de mi natal México… en fin, omitamos la tertulia psicosociológica y dediquémonos al punto medular de este escrito.
AVISO OPORTUNO: Se redoblaron esfuerzos para lograr que se entienda al 100% (cifra quizá utópica) el sentido de la crónica, sobre todo por la terminología. De no ser así, favor de dejar sus comentarios, preguntas, quejas o aclaraciones más adelante.
La Casa Blanca y su tribu…
El día D finalmente llegó. Uno de los anhelos extra que se originó desde el instante posterior a leer el correo electrónico que rezaba “felicidades, tu resolución ha sido favorable por lo que has sido aceptado en el Máster de Comunicación y Periodismo Deportivo de la UEM-Real Madrid” estaba por materializarse. Imponente, espectacular y rodeado de un mistisismo que le pone la piel de gallina a cualquiera, el Estadio Santiago Bernabéu es sin duda uno de los escenarios deportivos que mayor expectativa crean alrededor del orbe. La sensación de estar ahí ante el coloso del Paseo de la Castellana y tener la oportunidad y privilegio de poder conocer el entramado acondicionado para la cobertura mediática de los partidos del conjunto merengue es única, fugaz pero sustanciosa e incentivadora para aquellos que buscamos trascender en el mundo de la cobertura informativa. En palabras del mismo jefe de comunicación y prensa del cuadro “merengue”, Antonio Galeano, el Bernabéu fue pensado para que el periodista tenga todas las facilidades y comodidades para realizar su labor de manera optima. La ecuación espacio+tecnología+capital humano que determina lo antes citado alcanza un nivel de armonía envidiable y digno de ejemploEl monstruo nómada…
El teatro de la palabra…
Entrar a una de las salas de prensa con mayor demanda de acreditaciones de medios a nivel global sí que es una gozadera (si no preguntarle a Cristina, Morelia, Alfonso o Iñaky por nuestra sesión de fotos cual celebridades en alfombra roja) sobre todo si en estos momentos se cuenta en casa con un personaje tan peculiar como el entrenador portugués José Mourinho, quien por el simple hecho de entrar y sentarse ya es motivo de noticia. Lo curioso del espacio es que está montado tipo foro de teatro, con filas de butacas que se colocan en plan ascendente hacia la parte posterior, hecho que en particular jamás había visto. También cuenta con una sala aledaña de conexión en vivo, para que aquellos que necesiten comentar en tiempo real no molesten al resto de sus compañeros de profesión.La posición de privilegio…
El show de las estrellas…
El juego no pudo iniciar mejor, pues Esteban Granero se encargó de animar al respetable al colocar su lejano disparo en la horquilla al 3’. De ahí en adelante, el accionar de la oncena “merengue” se tornó algo pausado y poco vistoso debido a la incursión de Mohamadou Diarra, un incansable recuperador pero bastante limitado al ir al frente, detalle que aprovechó el “Pirata” Granero para aportarle más al equipo. De los no habituales, Pedro León sigue siendo ejemplo de garra y coraje, Benzema continúa lejos del nivel mostrado en Lyon y Sergio Canales se perdió en la inmensidad de la cancha, por lo cual el míster luso le sustituyó en el descanso.
Aquel Murcia que se defendió con autoridad en el choque de ida en La Nueva Condomina no lució sus mejores atributos para la vuelta, pues entre otras cosas el arquero Iker Casillas fungió como un mero espectador durante más de una hora. Aunque los “pimentoneros” no exigieron de más, guardaron orden defensivo e intentaron constantemente apretar la salida del rival.
Pedro León fue el artífice de tres aproximaciones que pudieron sentenciar rápidamente, dos en tiros de castigo y la última en un disparo que salió por encima del larguero. La afición no pasó por alto su esfuerzo y le ovacionó cuando abandonó el campo. Por su parte, el francés Karim Benzema no estuvo fino de puntería, aunque empieza a dar fugases indicios de un cambio de actitud.
Fue gracias a los constantes cortes de juego por parte de los murcianos que el ambiente se calentó dentro y fuera del césped. Tras una amonestación a Diarra, Mourinho salió expulsado (por primera vez desde su llegada a España) por sus quejas del colegiado Paradas Romero ante el cuarto árbitro. Luego del arrebato, el Real Madrid procuró sentenciar la noche. Gonzalo Higuaín, quien en su primera acción de gol clara erró solo frente al portero, se encontró con un regalo arbitral en el ocaso del primer tiempo, ya que su remate tras un saque de esquina se aprovechó de la posición de Sergio Ramos, en fuera de lugar, quien saltó para estorbar a Dani Hernández y éste vio como el balón se introdujo lentamente en su cabaña.
Pese al 2-0 parcial, Mourinho demostró que no quedó satisfecho con lo exhibido por sus pupilos, por lo que recurrió a sus dos bastiones, Xabi Alonso y Cristiano Ronaldo, hecho que revolucionó a la oncena local y permitió arrasar al visitante. El delantero portugués entró con ganas y de inmediato se hizo notar en el ataque blanco. Participó en cuatro llegadas de peligro antes de concretar su tanto, el cual llegó tras empujar un gran pase a segundo poste del recién ingresado Ángel di María.No obstante, el Murcia se apuntó el gol de la honra, obra de Chando desde los once pasos tras una falta de Xabi Alonso cerca del área chica. Pero ese fue el único respiro del equipo visitante, ya que CR7 siguió empujando a los suyos hacia la portería contraria lo cual no tardó en rendir frutos. Benzema se reencontró con el gol por la vía penal y Xabi marcó de tiro libre. La escuadra “merengue” rompió así la maldición de los dos últimos años, eliminados por el Real Unión y Alcorcón, y avanzó en una competición que esta temporada parece valorar, pues ya son 17 años de sequía en Copa del Rey.
Por cierto, mención aparte merece la afición, la cual tras el llamado de “The Special One” a hacer pesar el Bernabéu, colmó casi la totalidad del inmueble pese al gélido clima de aquella noche.
¡A mí no me engañas!
Me pongo de pie, me quito el sombrero y le aplaudo al detractor número uno del delantero Karim Benzema, quien puso especial ahínco en dar un exhaustivo seguimiento a la labor del francés para poder defender su ácido punto de vista con argumentos casi cuantificados ante la ola de críticas del ala radicalmente madridista, camuflajeada entre quienes nos encontrábamos congregados en la zona de prensa. Para imprimirle mayor énfasis al reconocimiento de dicho antifan, dejo ante ustedes la prueba fehaciente de que en este mundo ¡sí hay tolerancia!
La alfombra roja…
Después de verlos en acción, tocó turno de estar cerca de las celebridades tipo hollywoodenses en la zona mixta del estadio, porque he de decirlo que estar en el Santiago Bernabéu ¡es como asistir a un teatro! Toda la estructura del inmueble está pensada hasta el último detalle, de tal manera que se prioriza la comodidad y se asegura el disfrute total del acontecimiento deportivo de la ocasión para cualquier persona llámese aficionado, abonado, reportero, directivo, jugador, etcétera.
Además de observar cómo se aborda a un jugador tras un partido para pedirle una entrevista, un comentario o incluso una foto del recuerdo (hecho que valió la pena con creces pero cuesta una reprenda del oficial de seguridad a aquellos que se avivan para captarlas), queda como grata experiencia el haber experimentado al mismo tiempo la condición de periodista y la de fanático. Se debe controlar el impulso de catarsis que provoca inequívocamente el adentrarse en el mundo del deporte que nos apasiona, pues antes que nada hay que saberse y ser periodistas, actuar con profesionalismo y lo más importante cumplir con el objetivo primordial de la profesión: ser los ojos de aquellos que no están ahí y requieren de una reconstrucción fidedigna del hecho. Es verdad que dadas las circunstancias actuales de los medios de comunicación, se antoja hasta utópica la producción y reproducción de información de manera imparcial, objetiva y veraz, pero en la medida que nosotros como futuros protagonistas de la esfera mediática nos esforcemos por perseguir esa línea podremos hacer la diferencia...
Fernando Giaccardi

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